
FUENTE: PNAS ON LINE. 2009 JUL
[noticias] [22/7/2009]
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Las imágenes aparecen en la pantalla del televisor sin pausa. Un grupo de enanos es expuesto en ridículo mientras de fondo se escucha la voz de un locutor con tono burlón. Entonces, con sólo presionar una tecla del control remoto, la mirada de Lucas (12) queda perpleja ante la noticia del asesinato de un joven de 19 años en Luján de Cuyo, que fue muerto de un balazo en la cabeza.
En cuestión de segundos, las voces salidas de la TV quedan silenciadas entre los gritos de una feroz pelea entre papá y mamá que no dejan de insultarse. La mañana siguiente, no le ofrece a Lucas algo muy diferente: un altercado entre compañeros a la salida de clases dejó a su mejor amigo con un ojo morado.
Que la violencia en todas sus formas es un patrón que se aprende y retroalimenta dentro y fuera de los hogares mendocinos a cada instante, es para los especialistas un hecho. En el centro de la escena, la escuela aparece como un ?espejo' de esta realidad que adquiere nuevas formas de manifestarse a medida de que la tecnología avanza.
Así, los ataques, insultos y frases descalificantes ampliaron su escenario hacia la web (con textos e imágenes) y en mensajes de texto. De hecho, una investigación realizada este año a nivel nacional por el Observatorio de Violencia Escolar de la Universidad Católica Argentina (UCA), indica que 30% de los chicos recibió burlas por estos medios mientras que un 20% reconoció hacerlo.
Estos datos surgidos de la encuesta incluyen a 5 mil chicos de 9 a 18 años; la mayoría de Mendoza. Hacia fin de año, la meta es llegar con una muestra de 25 mil niños y adolescentes. Las cifras son más que elocuentes, pues de los estudios se refleja que la violencia ejercida en forma de hostigamiento es mucho más frecuente que la física.
Tal panorama quedó plasmado en el estudio destinado a medir el clima social en la escuela, efectuado por el mismo observatorio -dirigido por el mendocino Alejandro Castro Santander- entre 2006 y 2007. En esa oportunidad, las conclusiones arrojaron que uno de cada 4 chicos dijo tenerle miedo a su compañero.
En 57% de los casos (6 mil en total y 1.800 de Mendoza) los estudiantes manifestaron haber sido víctimas de violencia indirecta (insultos, descalificación, bromas de mal gusto). De ellos, 46% la sufrió a veces y 11% remarcó padecerla siempre.
El acoso escolar o bullying es más frecuente en la pubertad y la adolescencia, mientras que los más chicos manifiestan la agresión de forma física, con golpes. Entre los motivos de las burlas más frecuentes figuran las características físicas, (como la estatura o el color de piel) y la personalidad del chico.
"La violencia es una conducta que se aprende e involucra contextos complejos en los que influye la familia y el consumo de las nuevas tecnologías", explicó Castro Santander.
Así, la familia junto a la escuela son dos motores necesarios para revertir la problemática o bien para acentuarla. "Es necesario un pacto social entre ambos núcleos de contención y a la vez construir un proyecto educativo e institucional para recuperar la confianza mutua", agregó el especialista.
En esta línea, la correcta implementación de normas de convivencia constituyen un paso fundamental. Desde la DGE dicen apostar a la capacitación a docentes y padres a través de talleres para comenzar a trabajar en la concientización. Sin embargo, los hechos muestran que aún queda un largo camino por recorrer.
Ejemplos sobran: uno de ellos fueron las imágenes difundidas en un video de You Tube en agosto pasado, donde un grupo de alumnos de la escuela Pablo Nogués agrede a uno de sus compañeros.
De acuerdo a los últimos seguimientos que llevó adelante Santander, "el perfil de la víctima no responde a un solo modelo, pero en general el agresor elige al chico que aparenta ser más débil". Del mismo modo, aparece la figura de la "víctima provocativa", es decir, el niño o adolescente que se transforma en el centro de las críticas por tener características de líder.
En el Gabinete Psicopedagógico del Normal Tomás Godoy Cruz, las quejas de los padres de chicos que son hostigados cada vez es más frecuentes. "Los alumnos más destacados son los que terminan siendo los más maltratados y esto es la antesala para conductas realmente violentas", aseguró Amalia Vergara, directora de la escuela.
Fuera del colegio, las agresiones entre compañeros son cotidianas y no sólo ocurren en el plano virtual. Docentes y directivos coinciden en que muchas veces los estudiantes de años más avanzados también ?solucionan' sus altercados con piñas, empujones y patadas entre los bandos a la salida de clase.
Incluso, en algunos casos, los preceptores deben llamar a la policía. "Cuando tenemos noticias de que algo va a pasar, estamos muy atentos", explicó Marta Besso, regente de la escuela Capitán Vázquez (Guaymallén).
Más allá de la formas, para Benito Parés, doctor en psicología y especialista en psicología social, la violencia es adquirida a partir de ejemplos cotidianos de los mayores. Ellos cumplen un rol fundamental al momento de modelar las conductas de los más chicos. "Las responsabilidades son compartidas, desde el padre que debe apagar la televisión en el momento debido hasta el Estado que tiene que educar adecuadamente", agregó Parés.
Las secuelas de la exposición
La presión psicológica a la que está sometido el adolescente víctima de acoso no pasa desapercibida en la formación de su personalidad. Así, la humillación pública vía Internet puede tener consecuencias físicas y psicológicas que se manifiestan a corto y largo plazo.
Según explicó Juan Reboredo, psiquiatra infanto- juvenil es justamente esta etapa de la vida donde el chico se encuentra en plena formación de su personalidad y necesita identificarse con su grupo de pares.
En este sentido, algunas señales son bajo rendimiento escolar, fobias, rechazo a asistir a clase, depresión, ansiedad y trastornos psicosomáticos.
| 24/09/08 12:42 | ||
Un 9,2 por ciento de la población española sufre algún tipo de enfermedad mental y en el mundo hay alrededor de 450 millones de personas afectadas, según los últimos datos presentados ante la celebración del Día Mundial de la Salud Mental. Con motivo de esta conmemoración, la Fundación AstraZeneca ha presentado la III Campaña de concienciación social sobre la enfermedad mental. Este año la campaña, que se prolongará hasta el 27 de septiembre, se centra en una exposición de fotografías realizadas por pacientes, familiares y profesionales de la fotografía que se expondrá en el centro comercial La Vaguada de Madrid.
Los ciudadanos que se acerquen a observar la muestra también obtendrán información sobre enfermedades mentales como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Además, se realizarán encuestas para averiguar el conocimiento que la sociedad tiene de esta enfermedad. De esta manera, la exposición tiene un doble objetivo. Por un lado, ayudar en el diagnóstico precoz de las enfermedades mentales y por otro favorecer la integración de los pacientes en todos los ámbitos de la vida. En este sentido, el jefe de psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, Jesús de la Gándara, señala que esta muestra ‘permitirá al público modificar nociones preconcebidas y replantearse sus ideas sobre las enfermedades mentales, haciéndole recapacitar ante fotografías que demuestran la aportación de las personas con enfermedad mental al mundo del arte'. Asimismo, el ganador del concurso de fotografía, José Manuel Romero, ha explicado que su idea era ‘reflejar la idea de que cada persona, desde que nace debe construir un puzzle formado por numerosas piezas que conforman su experiencia vital'. Asimismo, ha señalado su deseo de que estas imágenes 'afecten por igual a todos', ya que, según el autor, todo el mundo ‘ha sentido que en algún momento de su vida que su puzzle no era el correcto'. La iniciativa, de la Fundación AstraZeneca, cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid y la colaboración de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Enfermos Mentales (FEAFES), y la Asociación Madrileña de Amigos y Familiares de Enfermos con Esquizofrenia (AMAFE). | ||

FUENTE: MEDICINA CLÍNICA. 2008;130(8):281-5.
Resumen
Un equipo del Instituto de Atención Psiquiátrica (IAPS) del Hospital del Mar (Barcelona), dirigido por el Dr. Antoni Bulbena, ha realizado un estudio con 410 pacientes afectados por diferentes trastornos de ansiedad, con el objetivo de investigar si existe o no relación entre las enfermedades psiquiátricas y las enfermedades comúnmente denominadas "orgánicas" o somáticas.
Los 410 pacientes fueron divididos en tres grupos: un primer grupo formado por 130 pacientes diagnosticados de diferentes tipos de trastornos de ansiedad; un segundo grupo, correspondiente a 150 pacientes, sin antecedentes psiquiátricos, y que acudieron a visitarse a los servicios de Asistencia Primaria; y, finalmente, un tercer grupo de otros 130 pacientes, que acudieron al Centro de Salud Mental por diferente enfermedad psiquiátrica, pero sin diagnóstico de trastorno de ansiedad.
A partir de la comparación entre los tres grupos se obtuvieron resultados que demuestran la asociación entre los trastornos de ansiedad y las enfermedades somáticas. Por ejemplo, comparando el grupo de pacientes que padecían trastornos de ansiedad con el grupo de pacientes sin enfermedad psiquiátrica, se observó que los primeros presentan, con mayor frecuencia, enfermedades osteomusculares, cefalea, alergia y enfermedades cardíacas.
Los resultados, publicados en "Medicina Clínica", muestran la existencia de la relación entre ambos grupos de enfermedades y, además, se demuestra que estar afectado, por ejemplo, por agorafobia o trastornos de pánico se asocia de forma significativa a una mayor presencia de patologías cardíacas, respiratorias, digestivas, osteomusculares, neurológicas, dermatológicas o genitourinarias.
Los investigadores inciden en la necesidad de profundizar en los mecanismos comunes que expliquen la relación entre los dos grupos de enfermedades.
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8 de febrero de 2008
Las participantes eran también menos proclives que sus pares masculinos a morir mientras estaban deprimidas, lo que confirma que las mujeres viven por más tiempo con depresión que los hombres.
Esto, junto con la alta probabilidad de que las mujeres se depriman y no abandonen ese estado, contribuye colectivamente a la alta carga de depresión en las adultas mayores, publicó Archives of General Psychiatry.
En los últimos años, la depresión empezó a ser más frecuente en las mujeres que en los hombres sin que todavía se conozcan la causa de esta diferencia de género, explicó el equipo dirigido por la doctora Lisa C. Barry, de la Escuela de Salud Pública de Yale, en New Haven, Connecticut.
Para investigarlo, el equipo estudió la salud mental de 754 hombres y mujeres de más de 70 durante siete años; los controles se realizaron cada 18 meses.
En cada evaluación, el equipo comprobó que las mujeres eran más propensas que los hombres a haber pasado de un estado no depresivo a uno depresivo.
Las mujeres eran dos veces más propensas que los varones a sufrir depresión, mientras que eran un 73 por ciento menos proclives a salir del estado depresivo. Asimismo, las mujeres deprimidas eran un 73 por ciento menos propensas que los hombres a morir durante el estudio.
Casi el 40 por ciento de los participantes con depresión durante el estudio permaneció en el mismo estado durante por lo menos dos evaluaciones seguidas, lo que destaca la importancia de tratar la depresión y mantener el tratamiento aún después de la curación del primer episodio, dijeron los autores.
"El estudio aporta evidencia sólida de que la depresión dura más en las mujeres mayores que en los hombres", declaró Barry.
Los resultados son "de algún modo sorprendentes" porque es más frecuente que sean las mujeres las que reciben algún tipo de terapia antidepresiva, sostuvo el equipo.
Los investigadores concluyeron que "se desconoce si las mujeres reciben un tratamiento menos agresivo que los hombres para la depresión en la tercera edad o tienden a tener una baja respuesta al tratamiento convencional, aunque esto debería ser el tema de futuros estudios".
FUENTE: Archives of General Psychiatry, febrero del 2008

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