lunes, mayo 07, 2012

Repasando el exhibicionismo y el voyerismo

Extraído y adaptado del Manual de Psiquiatría de Lemperière.

Tanto en una como en otra, en estas perversiones es fundamental la erotización de la mirada para la obtención de placer sexual.

El Exhibicionismo es una conducta patológica que lleva al sujeto a mostrar sus órganos genitales; es casi en su totalidad una perversión masculina, aunque en la mujer es cada vez más frecuente. No obstante, la exhibición de los pechos en la mujer parece ser más una seducción que una exigencia autoerótica.
El hombre que exhibe su miembro masturbándose lo hace en lugares públicos aunque especiales como rincones oscuros, portales de escuelas y colegios, transportes comunitarios, iglesias, etc. Busca cierto tipo de víctimas (niños y mujeres solas) de las que espera una particular reacción de sorpresa, espanto y repulsión: frecuentemente se obtiene la eyaculación al lograr la respuesta adecuada; es decir, negativa, mientras que al contrario, toda falta de interés entraña una anulación de la excitación.
El exhibicionismo, del que Lasègue decía que "es más un escándalo privado que un ultraje público" está sancionado por ley en la mayoría de los países como atentado al pudor sin violencia. Plantea un problema de peritación médico-legal por la búsqueda de la responsabilidad del exhibicionista a partir de la notificación de esta conducta aberrante:


  • El exhibicionismo impulsivo descrito por Lasègue es raro. Se trata de un impulso irreprimible a exhibirse al término de una fase de ansiedad y comparada a una "resistencia interior" que, una vez eliminada, conduce a un orgasmo instantáneo y casi automático. Con frecuencia, el acto se realiza a la misma hora y en los mismos lugares.
  • El exhibicionismo puede asociarse a trastornos neuróticos en los fóbicos y ansiosos que lidian con una fuerte culpabilidad inconsciente que les lleva, antes o después, a ser castigados.
  • El exhibicionismo perverso es independiente, al menos en principio, a la culpa. Se busca el placer genital a costa de la expresión de desagrado y sorpresa que aparece en la mirada de la víctima. Así mismo supone una cronificación de los anteriores, haciéndose egodistónico y por tanto se ha sustituido el dolor de la culpa por el placer de la gratificación sexual. Es una especie de masoquismo puntual.
El Voyerismo es la tendencia patológica que conduce a ciertos sujetos a sorprender con la mirada, escondiéndose, ya sea una relación sexual en la que ellos no toman parte de una forma directa o a otro en su intimidad (aseo, micción o defecación, que son mirados y sentidos como escenas sexuales). Para el mirón, el placer de mirar entraña una búsqueda inextinguible, una avidez nunca satisfecha y determina en ocasiones elaboraciones escénicas (juegos de cristales, espejos sin amalgama u ojos de cerraduras). El placer orgásmico se obtiene por la masturbación. Esta es una perversión mayoritariamente masculina.

La dinámica inconsciente clásica del voyerismo y el exhibicionismo tiene como núcleo la Angustia de Castración. Cuando el exhibicionista muestra su pene es como si dijese: "por el miedo que observo en tus ojos estoy seguro de la existencia de mi pene" y "te muestro aquello que me gustaría que me mostrases". Como un espectador alejado de una escena sexual, el voyeur vendría a decir: "el peligro de ser castrado en el coito lo corre el otro, no yo".

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