miércoles, junio 13, 2012

Reconsiderando el DSM-V: Validez vs. Confiabilidad

De acuerdo con Nassir Ghaemi para Medscape, la Reunión Anual de la Asociación Psiquiátrica Americana de 2012 se ha cerrado con algunas cuestiones relevantes relacionadas con la ya popular puesta en marcha para el año que viene de la Quinta Edición del DSM. Aquí tenemos un extracto de las disertaciones de este profesional donde se establece que debemos adoptar una postura de consenso en torno a las categorías y el uso del Manual.

DSM-V: Validez vs. Confiabilidad


Este año, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) ha realizado la que probablemente será la última reunión antes de la publicación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-V), prevista para mayo del próximo año. Por lo tanto, había una sensación de incertidumbre y de tensión en las variadas sesiones referentes a las potenciales revisiones. El Vicepresidente de la Mesa de Trabajo, Darrel Regier, dirigió un simposio encargado de revisar los resultados de los ensayos de campo sobre la fiabilidad de las propuestas de los criterios del DSM-V. Los ensayos pretenden evaluar si los profesionales pueden usar los criterios propuestos de forma constante siguiendo los valores de kappa de las propuestas individuales. Los Valores de Kappa reflejan el acuerdo en una nota por 2 personas diferentes, después de la corrección de la posibilidad de acuerdo. Desde una perspectiva estadística, los valores kappa superiores a 0,5 se consideran en general bueno. Como un ejemplo, el 70% de acuerdo entre los evaluadores se traduce en un valor kappa de 0,4.
Los resultados de las pruebas de campo mostraron una buena concordancia para los trastornos como el trastorno neurocognitivo mayor, los trastornos del espectro autista, y post-traumático, con valores de kappa de 0,78, 0,69 y 0,67, respectivamente.
Sin embargo, se hallaron malos valores del índice kappa, en el rango de 0.20-0.40, en las condiciones comúnmente diagnosticadas, tales como trastorno de ansiedad generalizada y trastorno depresivo mayor. Todos los valores kappa observados en ensayos de campo del DSM-V se traducen en un acuerdo entre los médicos de alrededor del 50%. ¿Es esto bueno o malo?
Parece ser que los resultados en términos de valores kappa eran mejores en el DSM-III que en éste último. Por tanto, la fiabilidad de los criterios del DSM-V parece haber disminuido en comparación con el DSM-III. ¿Es esto un problema? Podría serlo...o no.
La fiabilidad sólo significa que estamos de acuerdo. No significa que estemos de acuerdo en lo que es correcto. La validez es una cuestión aparte. Podría darse que los criterios se cambien, de manera que sean más válidos, pero esto podría aumentar la falta de fiabilidad; los calificadores podrían tener que usar, por ejemplo, algunos criterios que son menos objetivos y por lo tanto menos replicables.
El DSM-V podría ser más válido, pero menos fiable que el DSM-IV y el DSM-III. Si es así, de alguna forma es un progreso.
También es importante pensar en otros estudios médicos con baja confiabilidad. Debemos tener cuidado con criticar ciertos diagnósticos, como el trastorno bipolar, sin tener conciencia de que este es el caso de casi todos nuestros diagnósticos. El problema de la fiabilidad es de carácter general y no un problema sobre el reclamado "sobrediagnóstico" de algunas condiciones.
En mi opinión, es definitivamente el momento para una nueva edición del DSM, no podemos pretender que algo escrito hace casi dos décadas atrás sea totalmente válido ahora, a la luz de las nuevas investigaciones en el campo de la neurociencia, sobre todo. Algunos de los cambios propuestos en el DSM-V, por ejemplo, la inclusión de manía inducida por antidepresivos como parte del trastorno bipolar, la inclusión de las dimensiones de las condiciones de la personalidad del eje II, y la eliminación de diagnósticos nosológicamente inespecíficos del Eje II, como por ejemplo la personalidad histriónica, son consistentes con una actualización basada en una nueva investigación convincente. Sin embargo, otros cambios, tales como el deseo de impedir el diagnóstico de trastorno bipolar infantil al inventar una nueva categoría sobre la base de datos limitados (trastorno de desregulación de carácter ), se limitan a repetir los errores del DSM-IV. El hecho de haya diagnósticos que no nos gusten no es una forma científicamente sólida para revisar el sistema de diagnóstico de una profesión, aunque fuese pertinente hacerlo. Siempre habrá profesionales a los que sí les gusten esos diagnósticos.
En definitiva, parece que al menos, muchos profesionales empiezan a llegar a un acuerdo sobre las categorías diagnósticas recogidas, pero falta mucho camino por recorrer en esta discusión tan necesaria en las clasificaciones de los trastornos mentales.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustaría saber la bibliografía precisa de esta información, ya que me parece muy interesante y apropiada, incluso me seria de mucha utilidad en mi tesis para titularme.

Agradezco de antemano y espero su pronta respuesta. mi E-mail: yacafuca@hotmail.com

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