La vigencia de la psicoterapia psicoanalítica...hoy

Por Rafael Gautier
Anotaciones adicionales extraídas de Medscape, 2012.

Seis años después de cumplirse el 150 aniversario del nacimiento de Freud, la psicoterapia psicoanalítica y sus variantes más actuales como la terapia neo-freudiana e incluso la cognitivo-analítica, gozan de una salud excelente.
Sin embargo, desde sus inicios, el psicoanálisis se ha ido moldeando a las necesidades de la época moderna, plena de exigencias hedonistas y tratamientos curativos rápidos y eficaces que envuelven poca reflexión por parte del enfermo y menos compromiso por parte del profesional de la salud mental, cubierto por un manto de temor a las demandas judiciales.
Para el cumpleaños 150, muchas personas peregrinaron a Viena, concretamente a Bergasse 19, buscando rememorar viejos tiempos, donde la terapia era un santuario serio de intercambio humano y reflexión de altura y se gestionaron las más atrevidas teorías sobre el inconsciente y la mente humana.
Más que cualquier otra figura del S. XX, Freud y sus seguidores lograron introducir elementos básicos del funcionamiento mental, allanando el camino para investigaciones neuropsicológicas que apoyan los descubrimientos sobre el funcionamiento del aparato mental basado en estas tempranas teorías.
Como mencionamos en nuestro libro (Teorías de la Personaildad, ed. electrónica en Amazon), aunque el incosnciente hoy en día es considerado como un espacio psíquico sonde no sólo se guardan los hechos traumáticos, deseos, conflictos y anhelos, sino también esbozos de recuerdos poco accesible y de poca importancia. Lo que resulta claro es que la mayoría de los investigadores coinciden en que existe el inconsciente, independientemente de su nomenclatura.
El impacto que tuvo Freud sobre la cultura de su época fue mayúscula, sobre todo a raíz de la publicación de su afamada Interpretación de los Sueños.
Hoy en día, el Yo, Superyo y Ello de Freud pueden sonar extraños a muchos, pero para otros constituyen un medio extraordinariamente clarividente de aquello que los neurobiólogos describen como partes anatómicas cerebrales que guían nuestras emociones, impulsos y acciones.
Freud se merece el crédito porla introducción de la técnica milenaria de la confesión en el ámbito clínico. La "terapia hablada" es un elaborado proceso para conseguir que el paciente no sólo hable de sí mismo, sino también, y más importante aún, la reconstrucción de los recuerdos reprimidos mediante la interpretación y la libre asociación.
Actualmente, muchos médicos y pacientes se apresuran a burlarse de las teorías de Freud como sumido en el tedio burgués vienés, o, en un mundo cada vez más impulsado farmacológicamente, simplemente fuera de onda.
 Sin embargo, la psicoterapia muchas veces ayuda a resolver un problema aparentemente insoluble. Por ejemplo, varios estudios de tratamiento de la depresión, la enfermedad mental actual más comúnmente diagnosticada, demuestran que muchos pacientes mejoran con una combinación de psicoterapia y medicación que con simplemente el uso de una u otra.

Por desgracia, la nuestra es una cultura que es "sobrediagnosticada", con prescripciones en exceso, y "sobrepatologizada". Todo el mundo es cómplice en la acción del botiquín bien surtido. Si un paciente le dice a su médico que ha estado triste últimamente - una entidad muy diferente de la depresión clínica - es muy probable que el paciente pueda salir con una prescripción de un antidepresivo. Si un profesor se queja en voz alta acerca de exuberancia abrumadora de un estudiante, que puede o no puede ser un trastorno por déficit de atención, hay una buena probabilidad de que ese niño pueda ser frenado un poco con algunos medicamentos.
Para muchas personas con problemas de salud mental, los medicamentos psicoactivos pueden ser útiles y funcionan de maravilla. No obstante, todos tenemos que reconocer que, para algunos, estos potentes fármacos tienen el potencial de provocar efectos secundarios graves y una serie de consecuencias no deseadas. Los médicos, en especial, tenemos la necesidad de tomar más tiempo para distinguir casos de pacientes que necesitan medicación y psicoterapia de aquellos que simplemente necesitan hablar de sus problemas.Tal vez, entonces, sería más apropiado celebrar el cumpleaños del Dr. Freud, reflexionando sobre la profunda paciencia que mostró a lo largo de su carrera, ya fuera tratando pacientes o desarrollando ideas.Freud entendió, mejor que la mayoría de nosotros, el poder curativo de escuchar a los demás y la capacidad de este proceso para inspirar una gran comprensión.

En estos tiempos de prisas, crisis de sistemas sociopolíticos y económicos, resulta necesario volver a los principios de comunicación, interacción y escucha de nuestros pacientes, independientemente de la corriente psicológica que defendamos. Todos nosotros, los médicos y los pacientes por igual, pueden beneficiarse de la incorporación del  hallazgo fundamental de la terapia hablada en nuestra vida diaria.

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