jueves, diciembre 29, 2011

TEORIAS DE LA PERSONALIDAD: VERSIÓN DIGITAL

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Engañar para sobrevivir: ¿mecanismo necesario y defendible?

Omar Páramo Crónica de Hoy, Méjico.
“El engaño y la mentira, además de ser algo natural, son necesarios para sobrevivir en la sociedad”, asegura Israel Grande-García, del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM.

Esta conducta está tan ligada a la historia humana que en algunas culturas ha sido considerada una habilidad digna de alabanza, como demostraron los antiguos griegos al hacer de Odiseo, “el fecundo en ardides”, según Homero, uno de sus más grandes héroes no sólo por derrotar a un gigantesco cíclope a base de mentiras, sino por entrampar a todo un ejército con un falso caballo de madera.

Sin embargo, para otras sociedades faltar a la verdad es un acto tan sancionable que implica un estigma de por vida, como descubrió el periodista estadunidense de The New Republic, Stephen Glass, quien de ser uno de los reporteros más leídos en los 90, pasó a ser alguien con todas las puertas cerradas para ejercer su profesión tras comprobarse que falsificó muchas de sus historias.

Por más separados que parezcan estos personajes en el tiempo y el espacio, tanto Odiseo como Glass mentían para obtener un beneficio personal. “Engañamos para tener poder, conquistar a las chicas y para muchas otras cosas… en general, para sobrevivir en cualquier ambiente humano”, acota el académico.

NADA ES LO QUE APARENTA. “Todo mundo miente”, dice el doctor House, protagonista de la serie televisiva homónima, y bajo esta premisa realiza sus diagnósticos médicos; esta frase, aunque tomada de la ficción, encierra mucho de verdad, porque, como señala Grande-García, “incluso en la naturaleza, seres tan inofensivos como las mariposas despliegan sus coloridas alas para ahuyentar a los depredadores”.

De hecho, explica, el engaño se puede clasificar en tres categorías: genética, como cuando los camaleones cambian de color para confundirse con el ambiente; aprendida, observada en algunos monos que, en medio de una pelea, fingen que un depredador se aproxima para detener el combate, y por último, intencional, fácilmente ejemplificada por cualquiera de los mentirosos pacientes del doctor Gregory House.

“Engañar es una forma de adaptación evolutiva” que se ha sofisticado demasiado en los humanos, expone Grande-García, quien añade que, para mentir, el hombre ha tomado lo que se supone debería ser una virtud, “ponerse en los zapatos del otro”, para manipular los estados mentales de sus semejantes en provecho propio. A esta capacidad se le llama “teoría de la mente”.

Se cree que los únicos animales capaces de embaucar a sus congéneres con estrategias así de complejas son los primates, pero estos no han alcanzado el grado de refinamiento de los hombres. De hecho, este tipo de conductas tan contrarias a la honestidad están tan arraigadas en nuestra sociedad que la población acepta con facilidad que tarde o temprano será engañada, como evidencia aquella broma que circula con insistencia y que dice: “¿Cómo saber cuando un político nos está mintiendo?, ¡fácil!, cuando mueve los labios”.

SIMIOS MAQUIAVÉLICOS. Para entender mejor cómo se desarrolló en el humano la capacidad de mentir, algunos psicólogos evolutivos se han dado a la tarea de estudiar cómo engañan los primates. Para ello, han echado mano de la llamada hipótesis de la inteligencia maquiavélica, un término introducido por el etólogo holandés Frans de Waal en su obra de 1982, Chimpanzee Politics, en clara alusión a la obra El Príncipe.

“El concepto de inteligencia maquiavélica surge de observar a los primates y la manera que tienen los machos predominantes para imponerse. Así se descubrió que éstos siguen los mismos principios planteados por Maquiavelo” en el ya muy lejano año de 1513, expuso César Alejandro Vázquez Mendoza.

El investigador, que participó en el coloquio con una ponencia sobre el pensador florentino, añadió que encontrar nexos entre el comportamiento simiesco y el humano era inevitable porque, en pleno Renacimiento, Maquiavelo se adelantó a cualquier estudio etológico y analizó al hombre “desde una perspectiva naturalista, sin atender a ideales o normas morales.

Fue así como llegó a la conclusión de que la naturaleza humana es similar a la de cualquier otro animal en busca de la supervivencia”.

Israel Grande-García acotó que lo que se ha descubierto es que “el tamaño y complejidad del cerebro de los primates, así como ciertas habilidades cognitivas, evolucionaron a partir del desarrollo de estrategias maquiavélicas como el engaño, la manipulación social y la formación y ruptura de alianzas, competencias empleadas por estos simios con el único fin de ser más exitosos a nivel social y reproductivo”.

Sin embargo, los científicos siguen sin ponerse de acuerdo sobre si los simios pueden mentir como nosotros. “Hay quienes dicen que los primates superiores como los chimpancés o los gorilas tienen lo necesario para engañar como el hombre, es decir, teoría de la mente. Sin embargo, hay quienes afirman que esos animales son apenas lectores de conducta y no de estados mentales, porque la única especie que posee esa capacidad es la humana”.

Por más útil que resulte comparar las estrategias del fraude en otros animales, analizar la manera muy particular que tiene el hombre de engañar resulta inevitable porque, como escribió Máximo Gorki en su novela Los vagabundos, “a veces la mentira da a conocer mejor el estado del alma que la misma verdad”.

CÓMO MENTIMOS. “¿Cómo funciona el cerebro cuando alguien miente?”, pregunta Israel Grande-García, y al respecto señala que diversos científicos estadunidenses han intentado responder a esto. Por ello, “en los últimos 20 años se ha apostado al uso de técnicas de neuroimagen (gráficas del cerebro) como la resonancia magnética funcional y los potenciales relacionados a eventos, para determinar qué zonas se activan cuando una persona tiene la intención de engañar”.

El uso de estas tecnologías significa un avance respecto del polígrafo, un aparato que en las películas de acción y en las series policiacas detecta inmediatamente a los mentirosos, pero que en el mundo real es una herramienta sumamente cuestionable “porque sólo registra niveles de ansiedad y no de culpa, y no revela las bases cognitivas y neuronales del engaño”.

A partir de diversos experimentos se ha detectado que cuando alguien roba, oculta o proporciona información falsa, o finge memoria no sólo tarda más tiempo al responder a una pregunta, sino que activa ciertas zonas en el cerebro, como la corteza prefrontal y la del cíngulo, lo que aporta nuevas pistas acerca del mecanismo detrás de la mentira.

“Sin embargo, hay que tener cuidado con estos datos y no tomarlos por definitivos, porque estas mismas áreas se encienden cuando el sujeto realiza otro tipo de tareas”.

Para ofrecer resultados más confiables, expone Grande-García, “estas técnicas de neuroimagen deberían combinarse con recursos como el polígrafo y pruebas psicológicas y de personalidad, así nuestro margen de error será cada vez menor. Esto sería de particular utilidad para la criminalística”.

Aunque hasta ahora estos trabajos son incipientes y prácticamente todos se realizan en Estados Unidos, se han comenzado a dar pasos firmes para dotar de bases científicas a la detección del engaño.

A decir de García-Grande, el panorama se antoja prometedor, porque esto no sólo brindará pistas sólidas para atrapar a los responsables de un delito, sino que podría revelar uno de los misterios antropológicos mejor guardados hasta ahora, porque como suele decir el doctor House, “es una verdad básica de la condición humana que todos mienten. La única variable es acerca de qué”

martes, diciembre 20, 2011

Muchas felicidades en estas fiestas

Desde el Blog de Teorías de la Personalidad, queremos desearte nuestras más sinceras felicitaciones en estas fiestas y comunicarte que muy pronto podrás acceder a Teorías de la Personalidad: una selección de los mejores autores del S. XX completo en formato digital, para que puedas llevarlo contigo en tu dispositivo electrónico. Regístrate en este Blog como seguidor y te daremos a conocer todos los detalles.

Folie a Deux: un caso clínico

http://www.scielo.cl/pdf/rchnp/v46n2/art07.pdf

Locura familiar: Revisión clínica y a propósito de un caso
Folie a famille: Clinical review and a case report
Inés Morán S.1 y Asunción de Concepción S.1

Key words: Shared paranoid disorder, folie a famille, diagnosis, treatment.
Rev Chil Neuro-Psiquiat 2008; 46 (2): 129-133

No se pierdan este artículo de las doctoras Inés Morán y Asunción de Concepción, publicado en la revista chilena de Neuropsiquiatría. Una buena oportunidad para ponernos al día sobre este trastorno poco común.